miércoles, 19 de agosto de 2009

No sé si estoy bien, o si trato de decirlo para de alguna forma convencerme de que así lo estoy.. Te extraño, te extraño con toda mi alma, y esto es más difícil que cualquier ejercicio matemático, que cualquier fórmula, que cualquier ciencia... no puedo olvidarme de nada, no puedo tranquilizarme, y a la vez quiero descargarme pero tampoco puedo, porque todavía pienso que estás acá conmigo, porque siento que te puedo abrazar, que te puedo sentir, siento que no te perdí, que no te voy a perder.. Siento que tengo tiempo de todas las cosas que alguna vez soñé en decirte, en mostrarte, en contarte. Tengo manos para acariciarte, ¿cómo hago para acariciarte si no estás? Estaba pensando, mientras me tragué todas mis lágrimas saladas, y provocaron un dolor de estómago y ansias indecisas, pensé que cuando a uno le llega la noticia de que no puede dormir, le da sueño, que no puede comer, le dan ganas de comer... Pero cuando informan que hay que olvidar, menos ganas de olvidar tenés, es como una incoherencia y tu mente va contramano a la rutina.. No me explico pero yo me entiendo, no me interesa que alguien me entienda mientras yo y nadie más que yo pueda hacerlo. A veces me pregunto si todo lo que pasa es por algo o si es porque Dios está jugando a las cartas y toca lo que toca. Lo único que sé es que te necesito, como nunca en mi vida necesité a alguien, y lo que más me duele, lo que más me duele es que no estás acá diciéndome, estoy para vos

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