jueves, 20 de agosto de 2009

Veo el celular cada cinco minutos,
cada cinco,
cinco minutos.
¿Y qué es lo que espero?
¿Qué espero?
Que aparezca algo en la pantalla,
algo
algo
algo,
cualquier cosa.
Cualquier cosa que me lleve a pensar
que en donde sea que estás,
has pensado en mí.
¿Has pensado en mí?
¿Aunque sea un segundo de las venticuatro horas de tu día?
¿Un segundo?

¿A quién engaño?
¿A quién?
La pantalla no miente,
no has pensado.
No has pensando en mí
ni un solo segundo del día…

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