Ella: Se siente debastada por la culpa de los demás. Cree que jamás será feliz.
Que esa felicidad que tanto busca, sólo la encontrará cuándo sea lo que siempre tuvo que ser... ¡Feliz!
El: ¿Por qué nunca te dejastes querer? Vos sabes que es así. ¿A qué le tenés miedo?
Ella: Yo no creo que tenga miedo a algo, precisamente a lo que le tengo miedo es a...
Enamorarme de vos, y que después me lastimes.
El: Ya estás afirmando que te voy a lastimar cuándo realmente es lo que menos quiero, yo sé que vos has sufrido mucho en esta vida, y lo único que te quiero decir, es que siempre serás mi único amor. ¿Nunca lo entendistes no?
¿Te acordas cuándo nos conocimos?
El: Entonces sentí en nuestras miradas una conexión realmente hermosa, y pude entender que serías la mujer de mi vida. ¿Eso no te parece suficiente? Sos la que roba cada suspiro a este corazón enamorado que espera sentirse amado por tí, quiero que seas la madre de mis hijos, quiero que ese amor que está adentro de tu corazón me lo des sin miedo, porque no te quiero hacer daño... Sólo quiero hacerte feliz...
Ella: Al segundo se le llenaron los ojos de lágrimas, nunca había escuchado unas palabras tan bonitas cómo las que me acabas de decir, es realmente hermoso lo que siento aca (tocándose el corazón), y quiero que seas ese hombre que tanto he esperado...
Sólo te pido una cosa... Nunca cambies, porque me encantan los hombres como vos, tan... Románticos, tan dulces, y tan lleno de amor...
El: Nunca lo dudes, siempre seré esa persona que conocistes. Y siempre seré tu amor... Extendió su mano hacía la de ella, nunca más me sueltes...
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